Suicidios en Córdoba: la tasa sube un 54,8% y la alarma se extiende a todos los barrios
El nuevo informe municipal muestra un fuerte incremento de suicidios y detalla la respuesta de la ciudad.

El pasado lunes el intendente Daniel Passerini presentó el nuevo balance municipal sobre suicidios en la capital cordobesa, que abarca el periodo 2019‑2025. En 2025 se contabilizaron 155 fallecimientos, lo que eleva la tasa a 10,3 casos por cada 100.000 habitantes, un incremento del 54,8% respecto a 2019, cuando la cifra era de 6,7.
Alza del 54,8% desde 2019
El salto de la tasa supera la mitad y sitúa a los suicidios como el 36,82% de las muertes por causas externas del período, la mayor proporción registrada. La cifra de 155 muertos supera los 95 casos del año base y deja patente una tendencia que preocupa a autoridades y organizaciones sociales.
Datos más precisos, pero también un aumento real
El informe, elaborado por la Dirección de Epidemiología y el Observatorio Municipal de Salud Mental y Adicciones, combina registros del Instituto de Medicina Forense, la Policía de Córdoba y el sistema SISA. Lucas Torrice, subsecretario de Salud Mental, explicó que la depuración de los datos redujo las categorías ambiguas del 28,27% al 8,08% en 2025, lo que permite identificar con mayor claridad la intencionalidad de cada caso. Por eso, el aumento no es solo una mejora metodológica, sino también un reflejo de una realidad más dolorosa.
Los grupos de mayor vulnerabilidad
Los jóvenes de 25 a 34 años concentran el 27,6% de los suicidios acumulados (202 fallecimientos). En 2025, 41 de esos casos correspondieron a esa franja etaria. El mayor salto absoluto se dio entre los adultos de 45 a 64 años, que pasaron de 15 fallecimientos en 2019 a 35 en 2025, un crecimiento del 133%. Los menores de 20 años sumaron 55 muertes en todo el período, y los varones representaron el 77,46% del total, evidenciando una brecha de género marcada.
Factores estructurales y la crisis de la masculinidad
Torrice señaló que la problemática se inscribe en una combinación de fragilidad de los vínculos, crisis económica y falta de perspectivas. “No podemos atribuirlo a un solo factor, pero sí a un escenario de época que vuelve más precaria la posibilidad de una vida digna”, advirtió. Además, resaltó la presión de los mandatos de masculinidad que empujan a los hombres jóvenes de barrios populares a ocultar el sufrimiento y rechazar la ayuda, generando un caldo de cultivo para la tragedia.
Respuesta municipal y líneas de acción
Ante la emergencia, la municipalidad mantiene cinco centros de prevención y asistencia, protocolos de urgencia y el Consejo Municipal de Prevención y Abordaje de Consumos Problemáticos y Salud Mental (Coprec), que reúne a más de 70 instituciones. La línea gratuita 0800‑888‑5555, opción 1, funciona las 24 horas y ha atendido más de 500 casos de código rojo en los últimos años. “El tratamiento es la red”, enfatizó Torrice, recordando que el Estado tiene la mayor responsabilidad, pero que la solución requiere la participación de la sociedad entera.
Cómo actuar ante señales de riesgo
Las autoridades recomiendan no minimizar cambios bruscos de conducta, aislamiento o expresiones vinculadas al deseo de morir. Escuchar con empatía, evitar juicios apresurados y canalizar a la persona a los servicios especializados pueden marcar la diferencia. La detección temprana y la construcción de una red de acompañamiento son la mejor defensa para que el dolor no se convierta en tragedia.
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