El bloqueo naval ahoga los ingresos petroleros de Irán y profundiza su crisis
El cerco naval impuesto por EE.UU. deja a Irán sin exportaciones de crudo y profundiza su crisis económica.

Irán vio colapsar sus ingresos petroleros cuando EE.UU. restableció el bloqueo naval en el Golfo Pérsico a mediados de julio, impidiendo que un solo barril de crudo cruzara la zona. Según la firma de rastreo marítimo Kpler, ninguna exportación logró salir del estrecho, dejando al régimen sin su principal fuente de divisa.
El cerco naval y sus consecuencias inmediatas
Los tanqueros siguen cargándose dentro del golfo, pero quedan atrapados sin acceso a compradores internacionales. En agosto la carga diaria se redujo a 255.000 barriles, una caída del 85 % respecto al promedio de febrero a abril. La reserva que había escapado al cerco antes de su reinstauración, de unos 90 millones de barriles a mediados de julio, se encogió a apenas 29 millones y, según Kpler, podría agotarse a mediados de octubre.
Pagos pendientes y sanciones financieras
Los pagos por cargamentos ya entregados dejarán de fluir a mediados de diciembre. Los ingresos actuales, de alrededor de un millón de barriles diarios, se destinan mayormente a China y dependen del stock acumulado, no de nueva producción. La escasez obliga a los compradores chinos a buscar crudo saudí, iraquí o emiratí, y en algunos casos el petróleo iraní resulta más caro que la competencia.
Washington, por su parte, lanzó una nueva oleada de sanciones que ataca bancos y canales financieros que facilitan transacciones iraníes, complicando aún más el cobro de pagos ya realizados.
Recorte de producción y cuellos de botella logísticos
Irán ha tenido que rebajar parte de su producción porque sus reservas no crecieron de forma significativa. Homayoun Falakshahi, jefe de análisis de crudo de Kpler, explicó que el país ajustó su producción a la demanda interna para evitar que el exceso superara la capacidad de almacenamiento. Las rutas terrestres ofrecen escaso alivio: sin vagones adecuados solo se pueden mover 40.000 barriles diarios por camión, una fracción mínima de los casi 2 millones de barriles que exportaba antes del conflicto.
Repercusiones económicas y sociales en Irán
El estrangulamiento exportador profundiza una crisis que ya arrastraba a Irán: la inflación oficial supera el 80 % interanual y el FMI proyecta una contracción del 5,4 % para este año, la peor desde los años 80. La caída de los ingresos petroleros priva al gobierno de la divisa necesaria para sostener el rial, que perdió cerca del 15 % frente al dólar desde el anuncio de la campaña de ajuste económico de la administración Trump.
Aunque el comercio no petrolero no se detuvo por completo –Irán exportó unos 15.000 millones de dólares en bienes no petroleros entre marzo y agosto– la vía comercial a través de los Emiratos Árabes Unidos prácticamente se cerró tras la suspensión de transacciones financieras. El flujo se reorientó a Turquía, Irak, Omán y Pakistán, rutas más costosas y lentas.
Escenarios de negociación y riesgos en la región
Funcionarios y analistas del Golfo ven pocos indicios de que la presión económica haga ceder a Teherán en la mesa de negociación. Una fuente saudí indica que Irán ha incrementado el suministro de armas e inteligencia a los hutíes en Yemen, lo que eleva la amenaza sobre el transporte marítimo saudí y abre la posibilidad de un nuevo punto de estrangulamiento naval.
El sábado pasado EE.UU. atacó tres petroleros iraníes tras el lanzamiento de misiles balísticos por parte de Irán contra buques de la Armada estadounidense, incluido un portaaviones. “La campaña de EE.UU. tendrá un efecto significativo sobre el hogar iraní promedio, pero dudo que obligue a Irán a ceder”, opinó Ellie Geranmayeh, especialista del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.
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