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Rafael Grossi propone una reforma estructural de la ONU para hacerla más ágil y eficaz

Rafael Grossi plantea una transformación profunda de la ONU para que responda con mayor rapidez a los retos globales.

Washington, miércoles. El director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, presentó una propuesta de reforma integral de la Organización de las Naciones Unidas, argumentando que la entidad necesita responder con mayor rapidez y precisión a los conflictos internacionales.

Menos solapamientos, más capacidad de acción

Grossi señaló que la arquitectura actual de la ONU está plagada de duplicidades: “Tenemos siete u ocho organismos haciendo básicamente lo mismo, lo que genera problemas burocráticos muy evidentes”. Para él, esa dispersión deja a la organización “en todas partes sin estar donde debería estar”. Propone concentrar funciones, eliminar solapamientos y crear mecanismos que reduzcan la burocracia sin sacrificar la calidad del trabajo.

El multilateralismo sigue siendo la carta ganadora

El argentino reiteró su confianza en el multilateralismo, describiéndolo como “generoso y valiente”. “Necesitamos urgentemente a la ONU. La necesitamos de verdad”, afirmó, y recordó que, pese a sus falencias, la ONU sigue siendo el único instrumento global que aborda paz, seguridad, desarrollo, derechos humanos y asistencia humanitaria de forma integral.

De la energía nuclear a la diplomacia global

Grossi vinculó su candidatura a la Secretaría General con la experiencia acumulada al frente del OIEA desde 2019. En ese lapso lideró negociaciones clave como el programa nuclear de Irán, la gestión del agua de la central de Fukushima y la crisis de la central de Zaporizhzhia en Ucrania. “He visto de primera mano que, aunque no siempre nos hayamos sentido victoriosos, es posible abordar un problema y dejarlo en mejores condiciones”, sostuvo, argumentando que esa práctica de gestión de crisis es esencial para un secretario general.

Consejo de Seguridad: el reto político más grande

El candidato también abordó la necesidad de modificar el Consejo de Seguridad, cuyo poder de veto está en manos de Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Reconoce que cualquier cambio requiere un consenso político difícil de alcanzar: “Deberíamos ser conscientes de que la reforma requeriría acuerdos que afecten los intereses de esas naciones”. Aun así, insiste en que no se puede renunciar al Consejo por sus divisiones internas, pues “si simplemente nos rendimos, no llegaremos a ninguna parte”.

Posicionamiento en la carrera por la Secretaría General

En los dos primeros sondeos informales, Grossi quedó tercero, detrás de la guyanesa Carolyn Rodrigues‑Birkett y la costarricense Rebeca Grynspan. Aun con ese resultado, mantiene un perfil alto gracias a su paso por el OIEA y a la claridad de sus propuestas. “Siendo realista, me tocaría trabajar con el Consejo de Seguridad que tengo y, por supuesto, hacer todo lo posible por esclarecer y facilitar mejoras”, concluyó.

Con la mirada puesta en la próxima cumbre de la ONU y en la posible transición de António Guterres, el argentino apuesta a que una ONU reformada, más ágil y menos fragmentada, pueda volver a ser la herramienta eficaz que la comunidad internacional necesita para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

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