Riada fulminante del Bhote Koshi deja cientos de desaparecidos en la frontera con el Tíbet
Una ola de agua inesperada arrasó tres pueblos fronterizos, dejando más de 90 muertos y cientos de desaparecidos.

Riada fulminante del Bhote Koshi deja cientos de desaparecidos en la frontera con el Tíbet
La mañana que se volvió catástrofe
Alrededor de las 9:15 horas del 7 de abril, una masa de agua surgió de la zona fronteriza con el Tíbet y se precipitó sobre los asentamientos de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, en el distrito de Rasuwa, provincia de Bagmati. En cuestión de minutos el río Bhote Koshi, que hasta entonces corría tranquilo, se transformó en una pared de agua, barro y escombros que arrasó puentes, caminos y viviendas. La cifra oficial supera los 90 fallecidos y supera los 800 desaparecidos, entre ellos cientos de turistas.
Qué es una riada y por qué se la llama flash flood
En el habla cotidiana la palabra “riada” designa un desborde súbito y violento. En la terminología internacional se le conoce como flash flood o inundación repentina: un aluvión que se forma en menos de seis horas después del fenómeno que lo desencadena. La ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres la define como una inundación de corta duración, inicio rápido y pico de caudal elevado; la Organización Meteorológica Mundial subraya la velocidad y la energía del flujo.
Cuando el agua no tiene tiempo de dispersarse, la pendiente pronunciada de los cauces de montaña acelera el torrente, convirtiendo cualquier valle estrecho en una autopista de barro y rocas que arrastra todo a su paso.
Los posibles detonantes del aluvión
Las autoridades aún investigan el origen exacto de la crecida del Bhote Koshi. En un primer momento se barajó la ruptura de un lago glaciar en el Tíbet; después surgió la hipótesis de que un sismo de magnitud 4,4, registrado a las 8:37 horas locales, provocó un deslizamiento masivo que bloqueó el cauce y, al liberarse de golpe, generó la ola devastadora.
Una riada no siempre nace de lluvias intensas en el lugar afectado. Puede ser provocada por deslizamientos, colapsos de diques, rupturas de lagos glaciares o bloqueos temporales que ceden de repente, como parece haber ocurrido en esta zona fronteriza.
Cifras humanas y daños materiales
El balance oficial indica 95 cuerpos recuperados en el lado nepalí y tres fallecidos en el condado tibetano de Gyirong, lo que eleva la cifra total a 98 muertos. La lista de desaparecidos supera los 800, entre ellos 484 turistas – 391 extranjeros y 93 nepalíes – además de 44 soldados, 28 policías, 13 efectivos de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de proyectos hidroeléctricos.
Entre los extranjeros sin localizar se encuentran dos españoles y ciudadanos de India, EE. UU., Australia, Reino Unido, Canadá, Malasia, Ucrania, Singapur, Sudáfrica, Japón, Nueva Zelanda, Alemania, Francia, Irlanda, Países Bajos y Rusia. Los daños estructurales son colosales: 80 puentes destruidos, 35 vehiculares y 45 peatonales, y la infraestructura del proyecto hidroeléctrico Langtang Khola quedó gravemente afectada.
Operación de rescate y ayuda internacional
El Ejército nepalí y compañías privadas enviaron helicópteros para evacuar heridos y rescatar a los atrapados. Hasta el momento, 80 personas fueron evacuadas por tierra y 116 por aire, según la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres.
El Gobierno declaró zona de desastre por tres meses, garantizando atención médica gratuita, refugio, alimentos y asistencia económica a las familias de los fallecidos. En el plano internacional, la Unión Europea activó el satélite Copernicus para mapear la zona y la Comisión Europea prometió movilizar ayuda. La Cruz Roja Internacional liberó más de un millón de euros para la respuesta humanitaria.
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