Cuba Sumida en la Oscuridad: La Crisis Energética que Paraliza la Isla
La crisis energética en Cuba profundiza sus raíces, sumiendo a la isla en la oscuridad y el descontento.

La crisis energética en Cuba sigue profundizando sus raíces en la sociedad cubana, dejando a la población sumida en la oscuridad y el descontento. El último apagón general, el quinto del año, ha sacudido la ya frágil confianza de los ciudadanos en el sistema energético nacional.
El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) colapsó repentinamente el martes, sumiendo a la isla en un blackout total. La Unión Eléctrica (UNE) informó sobre el apagón, pero sin ofrecer detalles sobre las causas específicas de la interrupción. Sin embargo, es un secreto a voces que la crisis energética en Cuba se arrastra desde 2024, exacerbada por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
La situación es crítica, y el restablecimiento del SEN es un proceso lento y complejo. En experiencias previas, este proceso puede extenderse durante varios días, ya que es necesario iniciar la generación eléctrica a partir de fuentes de arranque sencillas, como la energía solar, hidroeléctrica y motores, para alimentar gradualmente pequeñas áreas interconectadas. El objetivo es suministrar suficiente energía a las centrales termoeléctricas, que constituyen la base del sistema eléctrico cubano, y así permitir que estas reanuden la generación a gran escala.
La crisis energética tiene sus raíces en la dependencia de Cuba de las importaciones de petróleo. La isla precisa más de 100.000 barriles de petróleo diarios para cubrir su demanda, de los cuales solo unos 40.000 se generan a nivel nacional. El resto debe importarse, lo que se ha complicado debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos. El último petrolero extranjero que arribó a Cuba, el ruso Anatoli Kolodkin, descargó en la bahía de Matanzas el 31 de marzo unos 730.000 barriles, cantidad suficiente para cubrir apenas dos semanas de consumo en abril.
La población cubana ha tenido que adaptarse a esta nueva realidad, con interrupciones de más de 35 horas consecutivas en algunas zonas de La Habana y hasta tres días seguidos sin servicio en provincias del interior. La situación ha generado preocupación y descontento entre los ciudadanos, que esperan una solución a esta crisis energética que afecta directamente su calidad de vida. La falta de electricidad no solo afecta la vida diaria, sino también la economía y la salud, ya que hospitales y centros de salud se ven obligados a funcionar con generadores, lo que aumenta los costos y reduce la eficiencia.
El gobierno cubano ha calificado la situación del SEN como “crítica” y “extremadamente tensa”, atribuyendo esta situación tanto al bloqueo petrolero estadounidense como al deterioro del sistema energético nacional. La búsqueda de soluciones alternativas, como la inversión en energías renovables, se ha vuelto imperativa para mitigar los efectos de la crisis y asegurar un suministro de energía más estable y sostenible para el futuro.
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