Jeremy Hansen: El legado de un astronauta canadiense que marcó la historia en la Luna
El astronauta canadiense que marcó la historia en la Luna

Un legado que trasciende fronteras
La noticia de la salida de Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense en septiembre de 2026 ha generado un gran impacto en la comunidad espacial. Hansen, el primer no estadounidense en participar en una misión lunar, dejará un legado duradero en la exploración espacial.
La misión Artemis II, en la que Hansen participó, fue un hito en la exploración espacial. La tripulación recorrió más de 1.100.000 kilómetros en casi 10 días a bordo de la nave espacial Orion, llamada Integrity. Esta distancia superó la marca que había mantenido la tripulación del Apolo 13 y llevó a los astronautas más lejos en el espacio que cualquier ser humano hasta entonces.
Una carrera marcada por la dedicación y la pasión
Jeremy Hansen nació el 27 de enero de 1976 en London, Ontario, y creció en una granja cerca de Ailsa Craig. Su relación con la aviación comenzó en 1988, cuando se unió a los cadetes del aire de la Real Fuerza Aérea Canadiense con 12 años. A los 16 obtuvo sus alas de piloto de planeador en Trenton y a los 17 consiguió su licencia de piloto privado en Cornwall.
Hansen se graduó con honores en ciencias espaciales en el Real Colegio Militar de Canadá, en Kingston, y más tarde completó una maestría en física. Desarrolló una carrera como piloto de caza CF-18 y desempeñó operaciones vinculadas con el NORAD, ejercicios desplegados y vuelos en el Ártico.
Un futuro lleno de posibilidades
La Agencia Espacial Canadiense lo seleccionó en 2009 como uno de los dos reclutas de su tercera campaña de incorporación de astronautas. En 2011 terminó su formación como candidato y comenzó a trabajar en el Centro de Control de Misiones como operador de cámara, la voz de enlace entre la Tierra y la Estación Espacial Internacional.
Su preparación incluyó experiencias poco convencionales para simular condiciones de aislamiento y exploración extrema. En 2013 participó en el programa CAVES de la Agencia Espacial Europea en Cerdeña, donde vivió seis días bajo tierra, y en 2014 integró la misión NEEMO 19, con siete días de trabajo en el hábitat submarino Aquarius, frente a Key Largo, Florida.
En 2017 se convirtió en el primer canadiense encargado de dirigir una clase de astronautas de la NASA, con responsabilidad sobre el entrenamiento de candidatos de Estados Unidos y Canadá. En 2023 fue asignado a Artemis II y, en abril de 2026, completó la misión que lo convirtió en el primer canadiense y el primer no estadounidense en integrar un vuelo lunar.
La misión Artemis II no solo marcó un hito en la exploración espacial, sino que también reavivó el interés público por la exploración espacial a niveles que no se veían desde hacía décadas. La tripulación tomó miles de fotografías y reunió un archivo de imágenes que capturaron la atención internacional.
Un legado que inspira a las futuras generaciones
La salida de Hansen de la Agencia Espacial Canadiense no significa el final de su legado. Su dedicación y pasión por la exploración espacial han inspirado a muchas personas en todo el mundo. Su historia es un ejemplo de cómo la determinación y el trabajo duro pueden llevar a lograr grandes cosas.
La Agencia Espacial Canadiense ha anunciado que Hansen permanecerá como reservista en la Real Fuerza Aérea, lo que significa que seguirá estando involucrado en la comunidad espacial. Su experiencia y conocimientos serán valiosos para las futuras misiones espaciales y para inspirar a las nuevas generaciones de astronautas y científicos.
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