Cierre sorpresivo de la autopartista Crucianelli: 20 trabajadores cordobeses afectados
El cierre de la autopartista Crucianelli genera un conflicto laboral que afecta a 20 trabajadores cordobeses

En un giro inesperado, la autopartista Crucianelli, una empresa familiar arraigada en el barrio Cabildo de la ciudad de Córdoba, cerró abruptamente sus puertas, dejando a 20 operarios sin empleo. La noticia cayó como un rayo en la comunidad laboral, ya que los trabajadores se presentaron a su turno habitual el lunes por la mañana solo para encontrar los portones de ingreso soldados, sin previa notificación por parte de la gerencia.
Los dueños de la empresa, Marcelo Crucianelli, Patricia Crucianelli y Mariela Crucianelli, han sido señalados como responsables de esta situación, ya que no solo no se presentaron en el lugar para explicar la situación, sino que tampoco responden a los intentos de comunicación telefónica. La empresa arrastra una serie de deudas salariales con el personal, incluyendo una quincena vencida, otra con vencimiento en la fecha del cierre, el medio aguinaldo y las vacaciones adeudadas.
La intervención de la Unión Obrera Metalúrgica
Ante la falta de respuesta por parte de los propietarios, la seccional local de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) se ha visto obligada a intervenir en el conflicto. Un delegado del personal relató a los medios de comunicación el escenario con el que se encontraron al llegar al trabajo: «Llegamos al lugar de trabajo como cualquier otro día y nos encontramos con que todos los portones estaban cerrados. Los dueños no estaban y no contestan nuestros llamados».
La incertidumbre respecto al cobro de las indemnizaciones obligatorias mantiene a los trabajadores en una situación de gran inquietud. Además, la empresa no ha realizado los aportes correspondientes a la obra social durante los últimos ocho meses, lo que ha interrumpido las coberturas de salud para los empleados y sus familias.
Denuncias por falta de aportes médicos
Uno de los operarios, Carlos Alberto, de 63 años y con 15 años de antigüedad en la empresa, compartió su dramática situación tras sufrir un accidente laboral que le costó la amputación de dos dedos. «Hace ocho meses que no pagan a la obra social y me cortaron los remedios. Hace dos meses que no me dan nada para el remedio. Mi esposa tiene diabetes y tensión, y no puede dejar los medicamentos».
Otro trabajador sumó su testimonio sobre las consecuencias familiares de la pérdida del empleo en este contexto económico. «Somos una sociedad donde el hombre sostiene la familia, y de esta forma nos cortan las piernas», manifestó durante la protesta.
Problemas de gestión y el impacto de las importaciones
Según los representantes sindicales, la autopartista contaba con niveles de producción activos antes del cierre repentino. «Teníamos trabajo. Si llegamos a este punto fue por una mala gestión de los dueños, no por otra situación», destacó el delegado en una entrevista televisiva.
Los trabajadores atribuyen el quiebre del negocio a dificultades en la conducción interna tras el fallecimiento del fundador de la autopartista, ocurrido hace dos años. De acuerdo con la versión de los operarios, la dirección posterior a cargo de los hijos aceleró el deterioro financiero de la empresa.
El panorama de la empresa familiar también se vio afectado por factores del mercado automotor nacional. La caída generalizada de las ventas y la apertura de las importaciones redujeron los pedidos locales, como ocurrió con la firma Faurecia, que interrumpió la compra de piezas a Crucianelli para abastecerse con componentes del exterior.
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